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Un día después de que el Gobierno de
Fernando de la Rúa fuera derrocado por el pueblo movilizado en
las calles, se realizó la asamblea fundacional de la Asociación
de Documentalistas de la Argentina (Adoc) (1).
Los antecedentes más cercanos de agrupaciones de documentalistas habían sido Espacio Mirada Documental (EMD) (2) surgida en 1999 y una serie de reuniones de documentalistas que discutieron problemáticas comunes durante el último trimestre de 2001 y que luego, gran parte de ellos, conformarían Adoc en diciembre de ese mismo año. El motivo del surgimiento de estas agrupaciones fue la necesidad
de crear una entidad en donde los documentalistas pudieran –
sencillamente – discutir sus problemas y sumar fuerzas para
realizar acciones en común dado el paulatino crecimiento de
la producción en nuestro país. No había hasta
el momento entidad o agrupación en el ámbito del cine,
que planteara, por ejemplo, los conflictos de la producción,
exhibición y distribución de los documentales ya que
las diferentes asociaciones de cineastas mayoritariamente hacen hincapié
en el cine de ficción.
En nuestro país existe una tradición ineludible de
cine documental que adquiere una importancia específica como
valor subjetivo, que, sumado a los factores objetivos de nuestro contexto
histórico, crean un ámbito de producción documental
inédito incluso a nivel mundial. Hay puntos en contacto entre la obra de Birri y Gleyzer, caminos
que se cruzan, valores comunes. Un modo diferente de concebir el cine.
¿Existen estos valores, este modo de concebir el cine en la
Argentina de siglo XXI?. Así mismo existe hoy una gran cantidad de grupos que co-realizan
o discuten democráticamente, en forma colectiva, los proyectos
en todas sus etapas.
La implementación de la ley de cine impulsó a varios
directores a producir y estrenar durante los 90, largometrajes documentales
en 35mm. Si bien la capacidad de contar con salas y con difusión
fue limitada, se abrió un camino al establecer el documental
como CINE. En muchos casos se distribuyó de una manera “mixta”
los films: por un lado, estreno “comercial”, con avant
première y prensa incluída y, por el otro, llevar la
película a todos los rincones del país que sean posibles
bajo la forma de distribución alternativa. Diversas experiencias demostraron que creando ciclos u ocupando espacios en Festivales se potenciaba la atracción de los films y se llegaba a otros segmentos de público. Pero en el transcurso del año 2001 comenzó a plantearse una nueva situación: ciertos documentales, con ciertos ejes temáticos, emparentados con las luchas y conflictos sociales del presente, eran pedidos, solicitados cada vez más por amplios sectores. Fue el año de la lucha de Aerolíneas, los paros generales, cortes de ruta, y de el comienzo del fin del gobierno de la Alianza. La exhibición alternativa que durante años fue conflictiva y marginal, comenzó a ser un fenómeno creciente, con fuerte presencia. El estallido de diciembre de 2001 generó un impulso inesperado.
El documental caminó de la mano junto a las nuevas experiencias
sociales. Y el ámbito natural para ver este cine fue la asamblea,
la universidad, el barrio, la biblioteca, la fábrica tomada,
la calle. Dar respuestas a estos interrogantes será una tarea muy ardua, minuciosa. Pero sin duda, nos hará ver de otra manera – por lo menos cuantitativa –, de cómo el documental incide en nuestra realidad.
El año de existencia de Adoc se planteó como un tiempo
plagado de tareas, acciones y, como contrapartida poca discusión
teórica e ideológica, debido principalmente al deseo
de producir, al devenir de una serie de actividades en cascada. La forma que adoptó fue la de plenario abierto, donde las decisiones se votan en asamblea, y se informan en boletines electrónicos a los compañeros que no pueden participar, sea por las distancias, sea por falta de tiempo. A su vez se crearon diferentes comisiones de trabajo, algunas más efectivas que otras, que trabajaron por fuera de los plenarios. Darle un encuadre legal a Adoc como Asociación Civil fue
uno de los primeros objetivos, pero no se avanzó en esta propuesta:
por un lado Adoc funcionó desde el principio, sin más
trámite, por el otro existió una preocupación
por la posible burocratización que conllevaría la confección
y cumplimiento de un estatuto tipo. Queda claro que en los hechos Adoc funcionó como un “colectivo
de colectivos”. Y representó la síntesis de una posición política
en Adoc: la reivindicación de los grupos de cine militante
de ayer y hoy, el reconocimiento de su tradición y objetivos,
la discusión y debate con el publico de la crisis abierta en
este nuevo siglo y el rol que ocupa el cine documental en dicho contexto. ¿Cual fue nuestra política frente al Incaa? Es muy
sencillo: el fomento cinematográfico debe pertenecer a todos
los sectores que participan de la actividad. No porque esté
dirigido por funcionarios del gobierno de turno, rechazarlo. Obviamente
la tarea es la democratización profunda del Instituto, a través
por ejemplo, de la creación de un consejo de delegados de trabajadores,
estudiantes, productores y directores de cine y video que establezcan
otra reglamentación para esta progresiva ley de fomento. ¿Cómo
terminar con años de sospechas de lobby, favoritismos y corrupción?
Sencillo: con democracia directa, y libros contables abiertos. A partir de estas discusiones es que se elaboró un plan de
fomento para el cine y video documental (7)
que en resumidas cuentas el Incaa solo dió pie al desarrollo
del concurso de 13 documentales para Tv sobre la crisis actual, del
cual participaron más de 100 proyectos de realizadores de todo
el país.
Se ha emparentado a Adoc con el llamado cine piquetero. En principio cabe aclarar que tal “género” sería difícil de definir en cuanto a las características que lo conforman. En tal caso podríamos hablar también de cine asambleario o cine obrero. Quizás el único caso de cine piquetero sea “Compañero cineasta piquetero” de Proyecto ENERC (8). Sí es una denominación que unifica temáticas de varias películas que tienen por protagonistas a desocupados u organizaciones que luchan por trabajo genuino. Lo que podemos afirmar es que en Adoc se unieron una gran cantidad de compañeros que hacen documental social/cine militante. Porque utilizamos las herramientas de la investigación para acercarnos a la realidad de nuestros personajes, recreamos artísticamente dicha realidad y manifestamos nuestras miradas de autores críticos frente a una sociedad que no funciona y es tarea militante transformarla. En esta rama del arte y en este contexto el compromiso del documentalista es cada vez más intenso. Porque no sólo se trata de hacer más o menos un buen film, se trata de indagar el cómo cambiar la sociedad a través de retratar los actores sociales que realmente lo hacen. Y si bien un documental no cambia el mundo, si realiza aportes subjetivos desde lo ideológico, lo formativo, informativo, lo cultural, lo emocional. Claro que estos conceptos se oponen un tanto al concepto clásico
del cine como mercancía. Pero bien, sin descuidar la resolución
económica de la producción documental militante, queda
claro que estamos lejos de perseguir vanidades mal copiadas del cine
Hollywood (9), que en nuestro contexto
serían un tanto patéticas.
Se abre una etapa inmejorable para el desarrollo del cine documental en nuestro país. Que los próximos colectivos desarrollen profundamente un proyecto, así como también la discusión democrática que avance sobre el consenso y que dirima las decisiones de forma tal que las minorías se sientan a la vez representadas serán partes de un camino a recorrer. A su vez, la discusión de un arte revolucionario, de una
poética cinematográfica, en muchos casos devaluada en
pos de un didactismo o un dogma unidireccional, propondrán
debates que de alguna manera evitarán el estancamiento del
género. Recordando a Gramsci: "Si el arte educa, lo hace
en tanto que arte y no en tanto que arte educativo, pues, si es educativo,
deja de ser arte, y un arte que se niega a sí mismo no puede
educar a nadie". ____________________________________________
1.- Entre sus propósitos se establecía: "Favorecer la promoción, fomento, defensa, desarrollo y protección del género (...) Participar y colaborar activamente de las diversas instancias que tienen como objetivo la defensa y profundización de los principios de protección y fomento establecidos en la ley de cine, como así también la generación de políticas públicas adecuadas y específicas para el Cine Documental (...) Difundir y sostener una política cultural en donde la existencia de un cine documental sea una importante razón de estado en la política cultural de nuestro país, por motivos políticos, culturales e históricos (...)". (Volver) 2.- Cabe destacar que desde 1997 se hacen visibles las actividades del Encuentro de Documentalistas surgido del Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda que impulsa año por medio el Festival de Cine y Video Documental. Parte del Encuentro... forma posteriormente el Movimiento de Documentalistas cuya actividad más destacable del 2002 fue la organización del Festival de Tres Continentes. Por otra parte, EMD señalaba: "Sus integrantes son realizadores que a través de sus films aportan una perspectiva crítica de la realidad sin perder las herramientas de creación cinematográfica que posibilitan una mirada de autor. Los films de los integrantes de EMD bucean en el imaginario social instaurado y muestran versiones ocultas de la realidad. Muchas de las temáticas del grupo surgen de un país en crisis que, por otra parte, dificulta el camino para la producción y difusión del cine documental. En ese contexto los integrantes de EMD sostienen que el esfuerzo individual necesario para producir se puede multiplicar a través de un accionar conjunto." (Volver) 3.- "De todos los realizadores de la generación del 60, Humberto Ríos fue uno de los más influyentes a través de la docencia. También fue uno de los pocos que atravesó todas las etapas de la década, desde las reflexiones experimentales de los comienzos con Faena, hasta la politización en años de la dictadura (Argentina 1969..., Al grito de este pueblo), pasando por la supervivencia en la publicidad y, en Eloy, la retracción claustrofóbica y experimental." (Fernando Martin Peña, Film on-line). Cabe destacar que muchos de los documentalistas contemporáneos lo han tenido como docente y que en la actualidad está produciendo y dirigiendo por lo menos dos documentales.(Volver) 4.- La explotación es evidente en el ámbito de muchos estudios, productoras publicitarias, y en el cine no sólo “industrial”, sino también del llamado “independiente”. El mecanismo de fascinación que ejerce el cine en los jóvenes que se inician hace posible que los mismos trabajen gratis o por sólo los viáticos. Esto llega a tal punto de que aún se utiliza sin pudor la palabra “meritorio”. Pero la actividad cinematográfica es rica en matices. En muchos casos los trabajadores acuerdan con el productor bajar las aspiraciones remunerativas a fin de que el proyecto pueda ser viable, siendo los resultados más o menos felices, según los casos. Hay también ejemplos “cooperativos” con resultados variables. Muchas veces esta forma deviene en una autoexplotación consciente que apuesta a repararse luego del estreno del film. (Volver) 5.- Federación de Escuelas de la Imagen y el Sonido de Iberoamérica.(Volver) 6.- Fue la "Jornada de Defensa del Cine y Video Argentinos". Algunas de las consignas del acto: "No al cierre del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA)", "Por el cumplimiento irrestricto de la ley de cine", "Independencia del Instituto para manejar sus propios recursos", "Derogación del IVA al cine" y "Nacionalización de la banca y el comercio exterior". (Volver) 7.- Algunos de sus puntos centrales son: Creación de un Departamento de Cine y Video Documental. Modificación de las reglamentaciones de los créditos y preclasificaciones atendiendo a las especificidades del género. Apertura de concursos y subsidios para producciones documentales de mediano y bajo presupuesto, tanto en formato cine como así también en video. Apoyo a la difusión y creación de circuitos de exhibición. (Volver) 8.- Cortometraje protagonizado, narrado y filmado por un piquetero de la zona sur del Gran Buenos Aires. (Volver) 9.- "Para llegar por fin al día del estreno de tu propio film tendrás que atravesar con tu limusina varios cortes de puentes, alguna marcha de taxistas o bomberos, esquivarás constantemente los carritos de los cartoneros imprudentes, verás desde tu ventanilla polarizada a varios ancianos martillando los vidrios de los bancos, participarás inesperadamente de una guerra callejera entre gendarmes y familias que ocupaban una vivienda, y al estacionar tu bote frente al cine, tendrás que deshacerte de unas pocas monedas para que el niño aquél no pretenda ensuciarte el vidrio..." (Volver) 10.- Dada
la urgencia de muchos documentalistas por mostrar hechos significativos
que no ocupaban la atención de los medios masivos, los off-line
o borradores de armado se exhibieron y exhiben habitualmente. En algunos
casos los realizadores siguen con su tarea de armado hasta lograr el
documental definitivo, en otros, el documental nace y culmina como “borrador”,
sin modificaciones. Para ejemplo del primer caso vale nombrar el documental
“Zanon, escuela de planificación” del colectivo ojo
izquierdo de Neuquén, cuyas cinco versiones de off-line fueron
consecutivamente exhibidas en público, y aun hoy se discute su
forma definitiva. (Volver)
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