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En la
Argentina, existieron dos grupos de escritores, los de boedo y los
de florida. Sus nombres hacían referencia a dos calles de la
ciudad de Buenos Aires, y a la vez a dos tipos sociales, dos formas
de concebir el mundo desde la literatura. Antagonistas históricos,
los de boedo tomaban a los bajos fondos, la inmigración incesante,
los conventillos, la explotación y el trabajo esclavo, como
temática de una década de profundos cambios, la década
del 20´. El grupo de boedo se enfrentaba al preciosismo de los
escritores de florida y ponían en tela de juicio la orientación
que tenía el arte alrededor de las problemáticas triviales
de la burguesía. Hace mas de diez años, un grupo que egresaba de la Escuela de Cine de Avellaneda, en el suburbio industrial de Buenos Aires, tomaba el nombre de boedo para sí. En la Argentina de principios de los 90´ el entonces presidente Raúl Alfonsín dejaba el gobierno en medio de una crisis político económica, con los suburbios mas empobrecidos asediados por violentos saqueos a comercios. El nuevo presidente, Carlos Menem, asumía con la promesa de la “revolución productiva” con la cual iba a restablecer fuentes de trabajo perdidas. En poco tiempo su promesa electoral se reveló falsa. A pasos agigantados su política, dictada por el FMI, se oriento hacia la privatización de la totalidad de los recursos estatales. Al mismo tiempo muchas empresas cerraron, creando hacia el fin de la década, niveles de desocupación nunca vistos. El aparato mediático televisivo -también privatizado- fue el órgano oficial que formó la opinión durante esos años. Desde sus primeras experimentaciones cinematográficas, en el año 1992, grupo de boedo films asumió la perspectiva documental como instrumento para retratar los aspectos más dramáticos de esa realidad argentina. Con una mirada crítica, sus producciones se centraron en los profundos cambios económicos, sociales y políticos desde la llamada década menemista hasta la actualidad. Los
integrantes del grupo recorrieron el país con el objetivo de
reflejar las experiencias de aquellos sectores que resistieron con
ahínco las políticas neoliberales. “No
crucen el portón” es el primer documental del grupo.
Realizado en 1992 este film cuenta la lucha de los trabajadores de
la siderúrgica SOMISA en respuesta a las políticas implementadas
por el gobierno de Menem que contó con la colaboración
de la burocracia sindical. Entre
los años 94 y 96 transcurre el rodaje del largometraje “Fantasmas
en la Patagonia”. Filmado en 16mm y ampliado a 35, “Fantasmas...”
experimenta el cruce de géneros entre el documental y la ficción. “Fantasmas
en la Patagonia” se estrenó en Sierra Grande, reabriéndose
para ello la sala de cine Municipal. Durante más de una semana
la casi totalidad del pueblo vivió las proyecciones como una
extensión de su propia historia. Las masivas revueltas sociales de la ciudad patagónica de Cutral-Có de los años 96 y 97 iniciarían la investigación de lo que sería el largometraje digital “Agua de Fuego”. Trabajado con la técnica de registro directo y puesta en escena documental, “Agua de Fuego” describe uno de los conflictos nodales de nuestro país: la desocupación y la inutilidad de los planes Trabajar (subsidios para desocupados) como forma de reconversión laboral frente a las privatizaciones. “Agua de Fuego” se convirtió en el estreno cinematográfico del año 2001 del grupo. Casi en forma paralela, se desarrolló el retrato de un cineasta argentino casi desconocido en nuestro país. “Jorge Giannoni, NN ese soy yo” es un documental que rescata la vida y obra de Giannoni, viajero y colaborador de cineastas como Raymundo Gleyzer, Fellini o Glauber Rocha. Olvidado y fallecido en medio de lo que sería su primer largometraje, el film plantea una metáfora sobre la producción independiente con todos sus conflictos, motivaciones y desencuentros. Durante el 2002, en conjunto con el colectivo Contraimagen, se realizó el documental “Control Obrero, de los trabajadores de Brukman”, retrato de una de las experiencias más avanzadas de los trabajadores que buscan una alternativa frente a la desocupación. El film narra el proceso de las trabajadoras de una textil que toman la fábrica, e instalan la idea del manejo de la producción en sus propias manos, sin patrones ni burócratas sindicales. Meses después, grupo de boedo films impulsa junto a otros colectivos documentalistas el “Noticiero Obrero Kino – Nuestra Lucha”. El mismo surge luego de que se formara la Comisión de Comunicación en el marco del II Encuentro Nacional de Fabricas Ocupadas, el 7 de setiembre de 2002, en la ciudad de Buenos Aires. Kino toma el nombre de Nuestra Lucha, periódico obrero independiente y trabaja en conjunto con él por una prensa de los trabajadores. El Noticiero
Obrero agrupa una serie de documentales que describen la problemática
de este nuevo actor social: los trabajadores que ocupan fábricas
en quiebra o abandonadas por sus patrones, desarrollando experiencias
de control obrero, cooperativas y procesos sindicales combativos y
antiburocráticos. En mayo
de 2003, la última producción del grupo dentro del colectivo
es “Brukman: la trilogía” que a través de
tres documentales -“Control Obrero”, “La fábrica
es nuestra” y “Obreras sin patrón”- se cuenta
la historia y el desarrollo de la lucha de los trabajadores de Brukman,
experiencia inédita en la historia del movimiento obrero argentino. *Publicado en el catálogo de Cinema du Réel 2004.-
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