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Rocha que voa. Un documental sobre un cineasta brasileño, dirigido por Erik, su hijo. Hasta aquí, una presentación formal. Pero la pantalla abre con el cielo, el agua, los elementos, la textura, el pasado que se confunde con el tiempo presente. Un sinfín de imágenes que no sólo componen "una experiencia visual" sino que transmiten el pensamiento del cineasta a través de su propia voz. Se construye entonces una "película manifiesto": teoría del cine y su rol en nuestros países subdesarrollados, praxis en la construcción del Cinema Novo Brasileño. "El hambre latina no es solamente un síntoma alarmante:
es el nervio de nuestra propia sociedad. Ahí reside la trágica
originalidad del Cine Nuevo delante del cine mundial: nuestra originalidad
es nuestro hambre y nuestra mayor miseria es que este hambre, siendo
sentida, no es comprendida." Rocha que voa desarrolla así su relato en el pensamiento y la reflexión de su retratado, haciendo centro en su exilio en Cuba, relacionándolo con la maquinaria de ideas de aquel país. En estos tiempos en que el cine industrial, accionado por la razón burguesa, estigmatiza, cataloga y determina enemigos del sistema a culturas occidentalmente diferentes – alemanes, rusos, orientales, sudamericanos y más en la actualidad el mundo árabe – el cine de Glauber Rocha se manifiesta en el tratamiento de los problemas comunes, con el objetivo de acercar las culturas, las identidades y sus conflictos no sólo de latinoamérica sino también desde su visión de latinoamericano en Africa. A través de este documental no precisaremos su fecha de nacimiento, las causas de su muerte ni el derrotero cronológico de su vasta filmografía tanto documental como ficcional. En cambio el director nos propone un intenso collage, un pensamiento vivo y vigente con un film que establece con el "Raymundo" de Ernesto Ardito y Virna Molina y el "Jorge Giannoni, NN ese soy yo" de Gabriela Jaime, un espacio intenso en donde la discusión de las motivaciones e implicancias de hacer cine – nuevo, político, social o revolucionario – proponen una debate intenso y un desafío realizativo aún mayor para los cineastas latinoamericanos. "Nuestras clases media y burguesa son caricaturas decadentes de las sociedades colonizadoras. La cultura popular no es lo que se llama técnicamente folclore, sino el lenguaje popular de permanente rebelión histórica. El encuentro de los revolucionarios desligados de la razón burguesa con las estructuras más significativas de esta cultura popular será la primera configuración de un nuevo signo revolucionario. El sueño es el único derecho que no se puede prohibir. La “estética del hambre” era la medida de mi comprensión nacional de la pobreza en 1965. Hoy me niego a hablar de cualquier estética. La plena vivencia no puede sujetarse a conceptos filosóficos. Arte revolucionario debe ser una magia capaz de embrujar al hombre, a punto tal, de que no soporte más vivir en esta realidad absurda." Textos de Glauber Rocha de las conferencias de Génova (1965) y New York (1971) |
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