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Tengo frente mío una computadora, un procesador de texto. Esta descripción representa a los lectores una construcción del pasado, del momento en que escribo estas líneas. Manifestar el proceso de construcción - computadora, dedos, mente, vista, teclado, procesador de texto, ideas - comienza a señalar la subjetividad del presente escrito. El proceso de realizar cine documental es similar y en muchas ocasiones se puso de manifiesto el modo de construcción del propio film. Así como Dziga Vertov detenía un fotograma en su film El hombre de la cámara y enunciaba el proceso de montaje, con el texto podría transcribir la primer escritura sin corrección de estilo o en cambio detenerme en las palabras que alentarán de ahora en adelante este artículo: SUBJETIVIDAD, INTERVENCION. El documental construye con los elementos de la realidad una nueva verdad que tiene la impronta ideológica del autor o del grupo realizativo. La conciencia de esta subjetividad por parte del espectador alienta su espíritu crítico y propone una situación activa frente a un producto audiovisual. La provocativa frase de la Hora de los hornos todo espectador es un cómplice promueve un cambio de categoría en los procesos de exhibición: cierto cine ya no tiene por objeto la búsqueda del espectador pasivo que se deleite con un film o lo financie a través del pago de una entrada, sino que busca copartícipes para una experiencia de comunicación con objetivos que van más allá de una simple proyección audiovisual. No cabe duda de que el cine como manifestación artística
interviene en nuestra constitución cultural, en nuestras emociones,
en el imaginario de un mundo representado en la pantalla y que tiene
correlatos con nuestra vida cotidiana. Por más que se quiera evadir lo político, un retrato,
un ensayo o el cine ligado a un grupo social, contiene ideología.
Esa ideología aplicada a los hechos reales representados en
un documental pueden generar una modificación de la propia
realidad, interviniendo activamente en la misma.
La caída del régimen de Fernando de la Rúa en
2001, el posterior estado de asamblea de un país en profundo
estado crítico, la tecnología de registro, edición
y exhibición que posibilitan la inmediatez y la independencia
productiva, son el marco de un nuevo cine de intervención. Este cine que nos precedió, muchas veces oculto en los años de democracia, salió a la luz y se convirtió en referente en gran medida gracias al desarrollo del trabajo colectivo de nuevos realizadores que luego de 2001 promovieron exhibiciones en varias ciudades del país. Se recrea entonces en otro contexto y bajo otras circunstancias los objetivos de grupos ligados al convulsionado estadío histórico de la Argentina de los 60´: las obras de los Realizadores de mayo, Cine de la base y Cine liberación –por nombrar a los colectivos más representativos- son posibles de ver en pleno siglo XXI con toda su vigencia, propósitos y modos de construcción. La nueva situación de lucha de clases y el deterioro de las instituciones que provocaron la inédita crisis en nuestro país, tuvo respuestas desde la mirada documental. La puesta en valor de la lucha social y la denuncia del sistema se catalizaron en documentales que en principio hicieron eje en los acontecimientos de diciembre de 2001: Argentinazo, comienza la revolución de Ojo obrero, Por un nuevo cine en un nuevo país de Adoc (Asociación de Documentalistas de Argentina) o La bisagra de la historia del grupo Venteveo, tuvieron una rápida respuesta en cuanto a la exhibición e inauguraron circuitos inéditos que ya no eran las salas cinematográficas. No era el objetivo proyectar en salas puesto que, producto de la crisis, el costo de la entrada ejercía una especie de censura económica para la mayoría de las capas sociales sumidas en la pobreza. Las plazas, las asambleas barriales, los centros culturales, las bibliotecas, ciertos sindicatos, las fábricas ocupadas, las universidades, las escuelas, las rutas, se convirtieron en cines donde se proyectan documentales de nuestra historia reciente, con una construcción ideológica diferente a las líneas editoriales de los medios masivos. En estos trabajos primó la denuncia. Las pequeñas cámaras
de los documentalistas captaban la represión policial de diciembre
de 2001 como si fueran la imagen subjetiva de un protagonista más.
Un pueblo movilizado y en las calles tiene también cineastas
movilizados de igual modo. En contrapartida hay un regreso a formas clásicas del relato documental con construcciones cronológicas sostenidas por la entrevista filmada, para dar cuenta de experiencias sociales que pueden servir de enseñanza a otros sectores con similares conflictos. Zanon, escuela de planificación de Ojo izquierdo de Neuquén o Control obrero de los trabajadores de Brukman, de Boedo films y Contraimagen recorren ese camino. Particularmente en estos casos el objetivo es dar a conocer detalladamente el proceso de ocupación y puesta en funcionamiento de una fábrica en manos de sus obreros. Control Obrero... despierta así interés e identificación en las trabajadoras de la Clínica Junín de Córdoba que enfrentan el cierre de su fuente de trabajo y adoptan parte de las experiencias de Brukman que están sintetizadas en el documental. Zanon... por otra parte despierta intensos debates en el marco de una fuerte lucha de los obreros de la Fiat en Italia. Estos films retratan experiencias obreras que muestran un singular camino frente al cierre de una fuente de trabajo y su objetivo es que sean vistas por obreros. Y contrastan con films donde el resultado fue la derrota y la desocupación como Roger y yo de Michael Moore u Obreras del mundo de Marie-France Collard. Más tarde, en abril de 2003 el colectivo Kino - Nuestra lucha registra el desalojo violento de la fábrica Brukman y realiza el documental Obreras sin patrón. Su forma no contiene la entrevista, se acerca al cine directo, narra la dinámica de los acontecimientos con una serie de canciones cuyas letras son un remix de declaraciones de obreros y activistas. El objetivo del film es otro: promueve la solidaridad en sus exhibiciones a través del fondo de lucha para sostener la resistencia, se convierte en herramienta para que los trabajadores recuperen su fábrica. El colectivo realiza acciones que van mas allá de la exhibición del documental: se organizan solicitadas, encuentros culturales, discusiones acerca del rol de los artistas con respecto a la lucha social. Después de ocho meses de resistencia, la textil Brukman nuevamente está en manos de los trabajadores y el resultado es un nuevo documental, 4 estaciones que refleja la persistencia y las innumerables acciones de los trabajadores para lograr su cometido. Como epílogo, Kino - NL entrega copias de los documentales a los protagonistas y una suma de dinero producto de la solidaridad internacional lograda por muestras alternativas en diferentes ciudades europeas. Otro ejemplo de intervención se da en la provincia de Neuquén. En diciembre de 2003, se desata una feroz represión de la policía a la organización MTD (Movimiento de trabajadores desocupados). El grupo Ojo izquierdo, integrante de Kino - NL organiza una respuesta cultural a principios de 2004, el Certamen de arte experimental Latinoamérica arde, en donde el cine y otras manifestaciones artísticas tienen entre sus llamamientos el juicio a los responsables de la represión. El evento es convocado no sólo por los colectivos de realizadores y artistas, sino también por los trabajadores de Zanon, desocupados de Neuquén y otros sectores. Se interviene así en la búsqueda de unificar el arte con la clase obrera, búsqueda común de la transformación social. Por otra parte, otros objetivos de intervención se suceden en el ámbito documental. El grupo Alavío construye un alegato audiovisual en torno a dos presos políticos. El documental circula promoviendo el debate y la movilización con los familiares de los presos a la cabeza. El objetivo es lograr su libertad y denunciar el sistema que los encarceló. Indymedia video, luego de desarrollar el film Piquete puente
Pueyrredón y Compañero cineasta piquetero,
impulsa talleres de formación en video en el seno de la organización
MTD del conurbano bonaerense. El objetivo es claro: la herramienta
de comunicación debe ser manejada por sus protagonistas. Esto
significa ir más allá de la alfabetización escrita,
ir hacia la alfabetización audiovisual con los parámetros
políticos que impulsa la organización de desocupados. Por otra parte las catastróficas inundaciones de la provincia de Santa Fe en el 2003, generaron la reagrupación de varios cineastas de la región formándose el colectivo Santa Fe documenta. Su organización logró aportes solidarios para la filmación de los hechos y la construcción de un documental exhibido en varios ámbitos de la provincia y el país.
Las motivaciones del autor de cine de intervención suelen ser variadas. Por un lado existe la militancia política y los postulados de organizaciones de izquierda que buscan transformar la realidad, hay cineastas que subscriben a una organización y la misma participa activamente o no en el encuadre ideológico del film. Otras circunstancias determinan que los realizadores son parte de la masa empobrecida por el sistema, y como trabajadores de cine sufren conflictos similares a los trabajadores de otras ramas. Encuentran en su oficio una herramienta para denunciar o transformar la realidad identidificándose con otros sectores sociales en lucha. Los caminos productivos convencionales como ser el productor capitalista, la financiación previa - sea privada o estatal - pocas veces son utilizados por este cine. Generalmente se tiende a la autofinanciación de la producción por medio del aporte militante de los que concurren a las exhibiciones o a través de la distribución y venta de copias. Este aporte muchas veces se reparte entre quienes apuestan a seguir produciendo, y los protagonistas del film que necesitan recursos para sobrellevar un conflicto determinado. El cine documental social, militante, con ánimos de intervención, determina el quiebre de los convencionalismos del cine. Las rupturas con las formas clásicas de relato, la evolución poético-estética podrían llegar a crear un nuevo quiebre. La teoría del fin de la historia quedó en el olvido, cayó en el ridículo. Mientras existan sueños por cumplir en la humanidad, existirán cineastas que busquen a quienes sueñan, descubran quienes son su pesadilla y narren las estrategias que se dan para lograr cumplir aquellos sueños. |
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