por Adolfo C. Martínez
Publicado en: La Nación del 06/03/1997
www.lanacion.com.ar

 

"Fantasmas en la Patagonia"
Nuestra opinión: Buena

"Fantasmas en la Patagonia", producción nacional en colores (1996), presentada por el Grupo de Boedo Films en el Complejo Tita Merello. Hablada en español. Fotografía: Guillermo Arengo y Lucas Martelli. Música: Las Voces de Sierra Grande, Carlos Olmedo y Rey Veneno. Intérpretes: pobladores de Sierra Grande. Guión y dirección: Claudio Remedi. Duración: 84 minutos. Calificación: apta para todo público.

Con "Fantasmas en la Patagonia", el Grupo de Boedo se suma a esos jóvenes que, con poco dinero y mucha vocación, se insertan en el cine argentino para viviseccionar nuestras realidades más cercanas y dramáticas.

Realizado por egresados del Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda, el relato no está concebido como un documental clásico, con entrevistas filmadas y un locutor en off narrando la historia. Por el contrario, su técnica narrativa es la de un film de ficción, en el cual los personajes encarnan sus propias historias, sus conflictos y sus vivencias.

Claudio Remedi, su director y guionista, viajó con su cámara a Sierra Grande donde, hasta hace unos años, era un pueblo minero. Su yacimiento de hierro, el más grande de Sudamérica, tenía reservas para doscientos años y un futuro asegurado para su comunidad.

Pero en 1992 un decreto gubernamental cerró esa mina, y a partir de allí el éxodo se convirtió en una constante para los pobladores. Quienes quedaron en Sierra Grande interesó a Remedi. Y aquí ancla su relato: en sus sueños, sus esperanzas y sus frustraciones, en la adaptación a una nueva vida, al arraigo y a la nostalgia por los que ya no están.

El joven cineasta se detiene en algunos de esos personajes. Los sigue con pudor y emoción con su cámara inquieta y muestra esas existencias entre barrios abandonados en una ciudad que convive con los recuerdos de épocas florecientes.

Esos hombres y mujeres resisten con la idea de que la situación se revertirá. Pero, mientras tanto, deben vivir un presente cruel que los convierte en fantasmas que, lentamente, se diluyen en su propia tierra.

En este contexto social, y en el marco de la inmensidad del paisaje patagónico, Remedi, sin duda fascinado por esa gente que busca sobrevivir de cualquier manera, apostó a la más absoluta sinceridad.

Su film, realizado con mínimos recursos técnicos y económicos, conmueve por su dramatismo y por su poesía. La ausencia de entrevistas directas, la profusión de situaciones reconstruídas por los protagonistas, seres reales, y una manipulación formal propia del cine de ficción son el sello de este "doc-fic" intenso.

Los picos emotivos de "Fantasmas en la Patagonia" acontecen cuando las graves y dignas frases que giran alrededor de la soledad pone en descubierto la perversidad de un régimen político-económico que se entronca con unos seres que descubren sus más recónditos sentimientos y tratan de no bajar los brazos ante la adversidad.

El film es, sin duda, valioso por mostrar con sinceridad una situación argentina que debía preocuparnos a todos. Y, además, deja de lado toda prolijidad innecesaria para retratar con emocionado cariño unas vidas que todavía tienen la certeza de creer en su futuro.